Lagos

Se cuenta que durante los Viajes del Descubrimiento el príncipe Enrique el Navegante reabastecía sus caravelas en el puerto de Lagos cogiendo aliento para sus incursiones más allá del mundo conocido. El Rey Sebastián hizo de Lagos la capital del Algarve y conservó su brillo hasta que el terremoto de 1755 devastó la ciudad y el liderazgo del Algarve pasó a Faro.

Lagos también conoció la desastrosa campaña militar del Rey Sebastián para la conquista del norte de África. Esa época es recordada por la estatua del Rey que realizó João Cutileiro y que hoy preside la plaza Gil Eanes de la ciudad.

Los museos, iglesias y plazas de Lagos recuerdan el pasado explorador y marino de la ciudad. El fuerte de Ponda da Bandeira que hoy se conserva recuerda los tiempos en que la ciudad se defendía vigorosamente contra los corsarios. Al otro lado está el presente de Lagos: la marina, con su animada vida nocturna.

En la plaza del Infante Dom Henrique acogió en los tiempos coloniales el primer mercado europeo de esclavos y lo que entonces servía para el tráfico humano es hoy un mercadillo de artesanía.

No te pierdas el mayor encanto de la ciudad: sus playas protegidas por roca y los bonitos restaurantes del paseo marítimo.

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